miércoles 16 de junio de 2010

La Veterana




Soy masajista y un amigo masajista, más grande que yo, me dio una clienta de el porque no podía ir mas. Me dijo "te la dejo a ti porque la vieja quiere masajes tres veces a la semana y yo no tengo mas tiempo, así que ve tu y te haces unos billetes extras".

Yo no tuve problemas y fui, imaginando encontrarme con una vieja que le doliera todo.
Llegue a la casa, toque timbre y me abrió la puerta una tipa de unos 45 años que estaba muy buena. Ahí me puse contento porque por lo menos no era una vieja fea, y por me encantan las mujeres grandes, era una fantasía que siempre tuve.

La tipa me hace pasar y me dice " así que desde hoy vas a venir tu a hacerme los masajitos?" y yo le conteste que si medio tartamudeando porque ya me estaba haciendo ideas morbosas con la vieja; "sígueme que vamos al cuarto que tengo preparado para los masajitos, porque son los días que mas espero para que me hagan caricias y para relajarme porque mi esposo no esta en toda la semana y me siento sola" y ahí casi me muero porque no se imaginan las cosas que pasaban por mi cabeza.

La vieja me dice que pase que ella se va a poner cómoda, y al ratito aparece con una bata blanca. Entra y se quita la bata, y se acuesta en la camilla para q empiece a hacerle los masajes. Cuando la vi en ropa interior casi me explota el cerebro porque cada vez mas tenia ganas de partirla.

Empecé a masajearla, y se me empezó a poner duro el pene y no sabia como hacer para que no se diera cuenta, entonces me apoye bien contra la camilla para que no se notara. Y como no me dijo nada pensé que no se había dado cuenta.
Así estuve como 15 días, que iba y se me paraba el pene y la vieja no se daba cuenta, supuestamente.
Hasta que ese día le dije que no iba a poder ir mas a hacer los masajes, porque la verdad ya me estaba volviendo loco, y entonces ella me dijo: “no te apures en tomar esa decisión, porque a mi me gustan muchos los masajitos y necesito las caricias porque estoy muy sola y así tengo alguien con quien hablar.
Por favor piénsalo el fin de semana y el lunes vienes y me dices que decides después de los masajitos, si? Por favor!”.

Y la verdad que no sabia que decirle, pero el lunes fui con la idea de no ir mas porque ya estaba loco de tener a esa vieja casi en pelotas a mi lado y no poder hacer nada, porque si me le tiraba a la vieja me mandaba a la mierda y me quedaba sin trabajo y con una mala reputación. Cuando llegue, la vieja ya estaba esperándome con la bata puesta, fuimos para el cuarto de masajes y empecé a trabajar, y otra vez estaba caliente, pero esta vez no me cubrí con la camilla.

Entonces la vieja miro para mi lado y vio que estaba caliente, y me dice “huy, me parece que estas un poquito excitado, siempre te pasa eso cuando haces masajes” y le conteste “la verdad que no, por eso le decía que no puedo venir mas” y ahí me puso la mano sobre el pantalón y me dijo “si ese era el problema, me lo hubieses dicho antes y se solucionaba”. Y ahí yo le empecé a masajear el culo y las piernas mientras ella metía la mano en mi pantalón y me hacia una hermosa masturbación y yo le tocaba su vagina que estaba toda mojadita.


Enseguida me empezó a quitar toda la ropa y se arrodillo y me hizo sexo oral hasta que no pude más y le llene toda la cara de leche. Mientras la vieja se secaba la leche de la cara le empecé a comer esa vagina jugosa y toda depilada; después me la agarre en la camilla por un buen rato, y cuando estaba por acabar me dijo “aguántate y termina, todo en mi trasero” y en ese instante no podía creer que se me estaba cumpliendo el sueño de tirarme una veterana.

A partir de ese día, voy tres veces por semana a jugar con la vieja y encima me paga por los masajes. Y cada día jugamos en un lugar distinto de la casa sin parar y con todas las ganas como si fuese el último de nuestras vidas.

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